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Article escrit per Inga Siekmeier
Durante el mes de Marzo he pasado una semana como practicante y observadora en la clase del Jardín de los maestros Rafel y Juliane. Estoy estudiando con otros padres compañeros de nuestra escuela en el 3er año del “Seminario de Pedagogía del Cercle Waldorf de Catalunya”. Es una formación de 3 años sobre la pedagogía Waldorf en la escuela Waldorf- Steiner “El Til·ler” en Bellaterra y toca muchos temas, como Jardín de Infancia, Primaria, temas sociales, artísticos, Arte de la Palabra, etc.

Aunque soy madre de la escuela desde unos cuantos años, ha sido muy enriquecedora y bonita la experiencia de ver una clase, no desde el punto de vista de una madre por ejemplo en fase de adaptación de mi hijo, enfocado en él, sino ver a los niños tal como son y sin el apego que puede tener una madre con su hijo. Veo niños pequeños des de una distancia sana, veo que cada uno se comparte de su manera, dulces, simpáticos, reservados, divertidos… y me ha sido muy interesante esta experiencia de la distancia sana.

Os cuento que toda la mañana es una secuencia pensada y preparada, pero que sí que deja espacio para alguna sorpresa o cambio. A primera hora los niños juegan libremente en la clase y la verdad es que cada día ha sido diferente. De pronto había un montón de caballeros con sus túnicas, otro día la clase se convirtió en un laberinto de toboganes, algunos juegan con muñecas, unos dibujan, a veces hay bastante calma y en otro momento mucho ruido….

Me gustó también ver lo agradable que debe ser para el niño tener a los maestros siempre a su lado, pero que estén haciendo sus propias actividades, preparan el desayuno, cosen, recogen, pero son actividades que se pueden interrumpir fácilmente para atender a cada necesidad de abrazos, una mirada que busca un niño, un pequeño conflicto que pueda surgir.

inga03Os cuento que después de la hora de recoger viene el círculo de la mañana de cantos y juegos de dedos. Los niños conocen bien lo que viene en cada momento y participan muy bien. Cada niño y los maestros tienen su sitio, están sentados en taburetes, pero mi sorpresa ha sido que incluso los niños que no han venido tienen su taburete en la rotllana! Hay un juego de dedos especial- mente para saludar a los que no han venido!

Encendemos la velita, se pasa una vela larga y fina por todo el círculo, cada niño la coge y la pasa a su vecino. Algunos niños la cogen con delicadeza y otros, con mu- cho valor, la quieren coger muy cerquita de la llama…, pero todos están concentrados.

Luego pasan uno a uno a la salita anexa para desayunar. Hay fruta, manzana y naranja y otra cosa, según el día de la semana, como copos de arroz, tortitas o el pan que amasaron el lunes. Todo acompañado de canciones y juegos de dedos….

A la hora de comer, sobre todo al principio hay mucho silencio entre los niños, parece que hay hambre y disfrutan de la comida. Y no había quejas! Todos comen de lo que hay! Después cada niño recoge su plato y lo lava y entre varios limpian la mesa y ponen todo en orden y a continuación viene la actividad de la semana. Por ejemplo hacer pan les gusta mucho. Y yo miro a los niños y veo que guapos son. Algunos están muy concentrados y convierten la masa en mariposas, caracoles o cualquier cosa que se les ocurre. Otros les gusta amasar mucho y poner mucha harina más. Otro desmenuzan toda la masa en trocitos pequeñitos y uno u otro va a la boca! Otra cosa que me gustó ver es que abiertos y cariñosos son los niños. Los maestros Rafel y Juliane siempre tienen alguno en su falda.

A continuación nos preparamos para salir al patio o al bosque. Se visten todos muy bien, realmente saben lo que tienen que hacer y se les ve relajados y seguros.

El patio nuevo dar mucho espacio a los niños. Podía ver que les gusta mucho columpiarse, subirse a la estructura, jugar en la arena. Lo curioso para mi ha sido ver que en un momento juegan en pequeños grupitos y de repente todos juntos corren y se han convertido en lobos!

Nos preparamos para entrar. Sacar la ropa, lavar manitas, beber agua, un poco de lavanda en las manos y a comer.

inga02Toda la mañana es una secuencia. Es realmente lo que nos hablan los maestros de la respiración, hacia fuera y hacia dentro.

Es interesante ver este constante intento de fluir, de no llevar a los niños a un bucle, si hay un “no” por parte del niño el maestro intenta llevarlo por otro camino, pero llevarle allí donde tiene que ir.

Ver como se cuidan los niños, están acostumbrados a buscar ayuda si un niño se ha hecho daño, intentan con- solar, lo viven mucho.

Una vivencia que me acuerdo mucho es el día que podía estar a la hora del descanso. La sala comedor se convierte en una sala para dormir, se corren las cortinas y hay un colchón para cada niño en el suelo. A muchos niños se les ve como se mueven, como buscan alguna distracción, el pie del vecino, las vetas del parquet… Pero los maestros cantan y tienen bien claro que es la hora del descanso. Alguna caricia, algún masajito, una mirada, y cada vez hay mas silencio y ambiente relajado. Podía ver como algunos niños poco a poco se abandona, están ya por ellos mismos y se quedan dormidos!! Que placer, esta pausa!!

Luego se levantan todos con calma, preparan sus cositas y esperan a mama y papa y el día en el Jardín de Infancia terminó! Muchas gracias!!

Inga Siekmeier